martes, 5 de marzo de 2013

Kondogbia versus Diego Costa

El insulto de Diego Costa no debe quedar impune El Comité debería entrar de oficio si la prueba audiovisual corrobora la ofensa El insulto racista hacia un rival no es novedoso en el fútbol español. La tipología de menosprecios por el color de piel es variopinta según procedencia y destinatario y así hay ejemplos de aficionados, directivos, entrenadores y jugadores que profirieron insultos racistas. No vamos a repasar la colección completa, nos centramos en la ofensa de un futbolista a otro. A finales de los ochenta recordemos al mexicano Hugo Sánchez que le decía a Ezaki “saca morito, saca” y el marroquí le respondía con el calificativo de “indio”; en los noventa Patxi Salinas llamó “sudaca de mierda” a Ricardo dos Santos del Albacete, el central vasco no negó el insulto xenófobo; mientras que Songoo denunciaba que Fernando Hierro le llamaba “negro, hijo de puta y cabrón” o aquella “lindeza” de Mostovoi a Djalminha “Ven aquí a pegarme puta mona, te voy a hacer la cirugía estética ¡mono!’” en un derbi gallego. Más recientes y mediáticos han sido los casos de Busquets y Cesc Fábregas que, supuestamente, insultaron a Marcelo y Kanouté con tintes racistas. Y hace unos días, el futbolista del Sevilla, Kondogbia, asegura que Diego Costa le llamó “mono” en las redes sociales. Si no hay denuncia del Sevilla y si los comités no entran de oficio apoyados por las imágenes donde, aparentemente, el delantero rojiblanco provoca al medio sevillista el asunto quedará en una anécdota. En la Premier sería impensable que un incidente de esta índole no se sancione, allí la sensibilidad con este problema es mayor y hay muchos ejemplos para corroborarlo. En cualquier caso, hay que recordar que la Ley 19/2007 castiga gravemente los insultos racistas no sólo en la grada sino también a directivos, profesionales y futbolistas. Si repasamos los episodios y las denuncias en 2013 es evidente que caminamos a un posible rebrote de un fenómeno que parece controlado. Dani Alves alertó una vez más del racismo que sufría en los estadios españoles. La televisión, con las imágenes del episodio, y los medios de comunicación con la denuncia pública de este tipo de actos tienen mucho que decir. Los árbitros como cronistas que escriben en el acta cualquier incidente de esta índole. Y, por supuesto, los jugadores que son el espejo donde se miran los niños y los que tienen que dar ejemplo de comportamiento. La AFE debería recordar a sus asociados la normativa vigente y los clubes deberían ser inflexibles con la condena en lugar de disculpar, justificar o mirar para otro lado.