El racismo en el fútbol
español es una anécdota peligrosa
Dani Alves hace bien en
denunciar los insultos pero no se puede generalizar ni exagerar la realidad
Llueve
sobre mojado. No es la primera vez que Dani Alves denuncia racismo en el fútbol
español. En 2010 a raíz de los gritos sufridos en el Cornella El Prat declaraba
en un diario de su país “Convivo con el
racismo en todos los partidos; sufrí mucho racismo en España”. Tras el impacto
de su denuncia, matizó que se trataba de unos pocos y que se magnificó su
opinión. En enero de 2012 se repite la historia y el defensa azulgrana vuelve a
sufrir insultos racistas en el mismo escenario. En esta ocasión, el periodista
José Ramón de la Morena en “El Larguero” (18/12/2010) invita a los futbolistas
y entrenadores a censurar este tipo de comportamiento nocivo y dice “He echado en falta una condena más contundente
de Pochettino en su rueda de prensa”. Tenía razón. Sin dobleces en este asunto
ni mirar hacia otro lado porque la intolerancia no tiene justificación alguna.
Ni
se debe ocultar la realidad y hay que denunciarlo cuando se produce. Pero dicho
esto, “ni es una guerra perdida y no es verdad que no hay educación en los
campos”, dicho así en términos generales. Por fortuna, no estamos ante las
reiteradas quejas que abanderó Samuel Etoo en 2006 donde los cánticos racistas
se pusieron de moda en los estadios y el gobierno se tomó en serio el racismo
creando la Ley 19/2007 con la unión de todos los estamentos del fútbol. En los
últimos años se ha producido una disminución de los gestos racistas o xenófobos
porque además de la nueva normativa, hay más sensibilidad y concienciación con
el fenómeno: los propios aficionados que ayudan a identificar a los violentos,
las cámaras de televisión en los estadios al servicio de la seguridad y el
endurecimiento de las sanciones. Eso no significa que se haya erradicado el
problema. Son gestos aislados y que, lógicamente, tienen más repercusión
mediática si los sufre Dani Alves o Marcelo.
Tarjeta Negra al
Racismo ordena y recopila 120 episodios racistas en el fútbol español a lo
largo de su historia. Evidentemente, es una excepción en su conjunto pero no deja
de ser una anécdota peligrosa. No caigamos en el error de relajarnos en la
denuncia y en el castigo de los que manchan este bendito deporte. El racismo es
un fenómeno controlado pero·es una fiera dormida que en cualquier momento puede
despertar. Las alarmas siempre tienen que estar activadas. Se puede afirmar que
hay episodios racistas en el fútbol español aunque no es un fenómeno endémico.
En un muestreo a futbolistas de raza negra de Primera, el 37,5% reconoce que
los ha sufrido en España aunque no implica que piensen que nuestro país sea
racista, un 25% considera que sí lo es. Del mismo modo los encuestados no creen
que haya más en la liga española que en otros países. Por tanto, es una
tendencia de la propia sociedad europea con matices. La Premier es un espejo donde mirarse, está a la vanguardia en
normativa preventiva porque el racismo lo sufrieron mucho antes los ingleses.
El hooliganismo, como el fútbol,
nació en el Reino Unido. Sin embargo, en Italia o los Países del Este deberían
estar más preocupados que en España porque allí sí es un problema más
extendido.




