martes, 15 de abril de 2014
lunes, 10 de marzo de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
El último "charco" de Anelka
El último charco de Anelka
Los símbolos
neonazis se asocian a los radicales que exhiben pancartas y banderas y
apuntamos a los ultras cuando hay insultos o cánticos racistas. Se suele
encontrar al culpable en la grada pero, a veces, el futbolista no es la víctima
y sí el agitador como en el caso de Anelka. Por ejemplo, Di Canio celebró su
gol ante la Roma haciendo el saludo nazi en un gesto cómplice con los radicales
de la Lazio en 2005. Una provocación que repitió al año siguiente en Livorno;
Mauro Zárate le imitó en un partido ante el Bari y fue sancionado con 10.000
euros; Christian Abbiati, ex portero del Atlético, confesó en La Gazzeta dello Sport su simpatía por
el fascismo. En Italia, por tanto, el asunto les suena.
El gesto de
Anelka menos explícito se presta a interpretaciones hasta que un comité ha
determinado que es una “quenelle”, símbolo antisemita que se ha castigado con
una sanción de cinco partidos. Anelka no se disculpa, insiste que no es racista
y ha encontrado un aliado, el presidente del Consejo de Representantes de las Comunidades
Judías Francesas, Roger Cukierman, que dice que si el gesto no se hace delante
de una sinagoga o un monumento al Holocausto no es delito. Le haría dos
preguntas al experto francés ¿qué necesidad hay de herir susceptibilidades
cuando los jugadores son un espejo donde se miran los niños que absorben lo que
ven en sus ídolos, lo bueno y lo malo? y ¿por qué la gravedad radica en el
lugar donde se haga el gesto? Nicolás es dudoso, es un especialista en meterse
en charcos no es la primera sanción ni su última polémica.
Ya saben que
la cruzada contra el racismo en la Premier
es una realidad, que se lo digan a Luis Suárez o John Terry. Los ingleses no
son más listos ni más buenos, simplemente sufrieron mucho antes el problema y
en consecuencia, antes se pusieron a trabajar para combatirlo. Y la sanción
ejemplar es una de las medidas más efectivas y la FA lo lleva a rajatabla. Hay
que subrayar que Anelka no ha encontrado tanto consuelo en su país y la ministra
Valerie Fourneyron lo calificó como “provocación asquerosa” y lejos de disculpar
al internacional francés ha convertido la “quenelle” en un asunto de Estado. Ayer
me preguntaron si un futbolista negro puede ser racista y si hay insultos
racistas entre negros. Les conté esta anécdota. Felipe Melo se peleó en un
amistoso ante el Málaga en 2007 siendo jugador del Almería. Su presidente le
preguntó por qué había perdido los nervios y el brasileño contestó. “Es que me ha dicho negro hijo de puta”.
Alfonso García le replica “pues haberle
dicho tú, blanco hijo de puta”. Un compañero, atento a la conversación,
interrumpe: “pero si el que le ha dicho
eso, presi, es más negro que Felipe”.
lunes, 7 de octubre de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
OPINIÓN EN MARCA SOBRE DENUNCIA DANI ALVES Y RACISMO
El racismo en el fútbol
español es una anécdota peligrosa
Dani Alves hace bien en
denunciar los insultos pero no se puede generalizar ni exagerar la realidad
Llueve
sobre mojado. No es la primera vez que Dani Alves denuncia racismo en el fútbol
español. En 2010 a raíz de los gritos sufridos en el Cornella El Prat declaraba
en un diario de su país “Convivo con el
racismo en todos los partidos; sufrí mucho racismo en España”. Tras el impacto
de su denuncia, matizó que se trataba de unos pocos y que se magnificó su
opinión. En enero de 2012 se repite la historia y el defensa azulgrana vuelve a
sufrir insultos racistas en el mismo escenario. En esta ocasión, el periodista
José Ramón de la Morena en “El Larguero” (18/12/2010) invita a los futbolistas
y entrenadores a censurar este tipo de comportamiento nocivo y dice “He echado en falta una condena más contundente
de Pochettino en su rueda de prensa”. Tenía razón. Sin dobleces en este asunto
ni mirar hacia otro lado porque la intolerancia no tiene justificación alguna.
Ni
se debe ocultar la realidad y hay que denunciarlo cuando se produce. Pero dicho
esto, “ni es una guerra perdida y no es verdad que no hay educación en los
campos”, dicho así en términos generales. Por fortuna, no estamos ante las
reiteradas quejas que abanderó Samuel Etoo en 2006 donde los cánticos racistas
se pusieron de moda en los estadios y el gobierno se tomó en serio el racismo
creando la Ley 19/2007 con la unión de todos los estamentos del fútbol. En los
últimos años se ha producido una disminución de los gestos racistas o xenófobos
porque además de la nueva normativa, hay más sensibilidad y concienciación con
el fenómeno: los propios aficionados que ayudan a identificar a los violentos,
las cámaras de televisión en los estadios al servicio de la seguridad y el
endurecimiento de las sanciones. Eso no significa que se haya erradicado el
problema. Son gestos aislados y que, lógicamente, tienen más repercusión
mediática si los sufre Dani Alves o Marcelo.
Tarjeta Negra al
Racismo ordena y recopila 120 episodios racistas en el fútbol español a lo
largo de su historia. Evidentemente, es una excepción en su conjunto pero no deja
de ser una anécdota peligrosa. No caigamos en el error de relajarnos en la
denuncia y en el castigo de los que manchan este bendito deporte. El racismo es
un fenómeno controlado pero·es una fiera dormida que en cualquier momento puede
despertar. Las alarmas siempre tienen que estar activadas. Se puede afirmar que
hay episodios racistas en el fútbol español aunque no es un fenómeno endémico.
En un muestreo a futbolistas de raza negra de Primera, el 37,5% reconoce que
los ha sufrido en España aunque no implica que piensen que nuestro país sea
racista, un 25% considera que sí lo es. Del mismo modo los encuestados no creen
que haya más en la liga española que en otros países. Por tanto, es una
tendencia de la propia sociedad europea con matices. La Premier es un espejo donde mirarse, está a la vanguardia en
normativa preventiva porque el racismo lo sufrieron mucho antes los ingleses.
El hooliganismo, como el fútbol,
nació en el Reino Unido. Sin embargo, en Italia o los Países del Este deberían
estar más preocupados que en España porque allí sí es un problema más
extendido.

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